Cuando la gente habla acerca de alguien con la conciencia cauterizada mucha gente piensa en criminales endurecidos y en hombres con el engaño a flor de
piel. A pesar de eso, yo creo que muchos en la iglesia de hoy en día también están en un peligro real de pasar por este fenómeno espiritual.
El apóstol Pablo tenía un claro entendimiento de los efectos dañinos del pecado en el corazón humano. El hablaba profundamente de aquellos que estaban “cauterizados en su propia conciencia como si hubieran sido marcados con un hierro” (1 Timoteo 4:2), y aquellos que “debido a la dureza de su corazón se han convertido en callosidad” (Efesios 4:18-19). Ambas metáforas – la conciencia cauterizada y el corazón endurecido y con callosidad – describen la misma condición.
¿Qué es la conciencia humana? De acuerdo al diccionario Vine´s, la palabra griega para conciencia (suneidesis) literalmente significa poseer “conocimiento paralelo” de algo que resulta en “un sentimiento de culpabilidad de alguien ante Dios”. Esto quiere decir que fuimos creados con una facultad única e intrínseca que nos da una especie de perspectiva de tercera persona acerca de lo correcto o incorrecto de nuestras acciones.
De acuerdo a A. W. Tozer, la base de la conciencia humana es “el secreto de la presencia de Cristo en el mundo”. Para apoyar sus conclusiones señala a Juan 1:9, “He allí estaba la verdadera Luz, la cual, al venir al mundo, ilumina a cada hombre”. Esta conciencia moral interna es simplemente “la voz interna secreta” del Señor “acusándole o excusándole”. Tozer podría estar en lo correcto.
En el campo físico, la conciencia es comparable al sistema nervioso humano. Cuando una persona es herida, siente dolor – Sigue leyendo →